La verguenza ajena que nos embarga(a algunos)

L
Jesus de Dios Rodriguez
12 de junio 2020

        Decia Antonio Machado:

 “De diez cabezas, nueve embisten y una piensa. Nunca extrañéis que un bruto se descuerne luchando por la idea”

         Escribo estos renglones movido por los efectos que ha provocado la aparición del virus COVID-19 y como a partir de ese momento y bajo los efectos de este ha quedado al descubierto la moralidad y el valor profesional de los dirigentes que representan una democracia carente de lo más elemental, los valores que la caracterizan como el menos malo de los sistemas políticos. Una componenda acordada por los sucesores del antiguo régimen y los advenedizos al nuevo sistema de monarquía parlamentaria del 78.

         Lo que nos faltaba para valorar la situación en la que se encuentra la sociedad era el Covid-19. ¿Ha sido el virus una enfermedad contagiosa y mortal? o, ¿un ensayo de psicoanálisis sobre cultura democrática y comportamiento social? Quizás las dos cosas juntas y algo más.

          El Covid-19 ha servido para dejar bien a las claras que el mejor sistema sanitario del mundo no es tal, que estábamos muy mal informados, que en muchas ocasiones hablamos y hacemos juicios de valor sin conocimiento alguno sobre ciertos temas, que nos dejamos llevar fácilmente por un orgullo mal entendido.

          A nivel administrativo y más concretamente en el de la sanidad, el desconocimiento y la confusión ha sido general; desde el más alto cargo del ministerio al último funcionario del escalafón, la falta de previsión, la descoordinación y la falta de recursos, tanto técnicos como profesionales, ha sido patente, un fraude, nadie acertaba, explicaciones contradictorias y faltas de rigor.

          Hemos podido comprobar la poca profesionalidad de la mayoría de los gestores responsables para prevenir y combatir la pandemia que se nos venía encima, ha sido una vergüenza la falta de medios de los que disponían los centros sanitarios para atender este tipo de pandemias, y más con la rapidez y agresividad con la que atacaba y se desarrollaba.

          Ha sorprendido la falta del material más elemental y necesario, imprescindible para estas situaciones de emergencia; material de uso personal como mascarillas, guantes, batas y trajes protectores adecuados para evitar el contagio y la propagación del virus, en resumidas, EPIS, necesarios para esta clase de ocasiones. La falta de camas UCI necesarias ha generado la improvisación y adaptación de espacios para ese uso, esta circunstancia ha sido un gravísimo problema para poder atender la demanda que se producía día a día motivada por el rapidísimo y feroz contagio en las personas que lo padecían, la falta de respiradores ha sido un verdadero hándicap para luchar contra la epidemia y salvar vidas.

          Según datos Médicos existen plantas en varios hospitales cerradas, (3600mts. de la torre 4 del hospital Infanta Sofia de San Sebastián de los Reyes) mientras se han instalado varios hoteles de la capital y un hospital de campaña provisional para dar cabida a los pacientes infectados y con menor riesgo de muerte, tratando con ello de desahogar los hospitales ya saturados.

          Así mismo, los responsables de aprovisionamiento de EPIS para estos temas han demostrado un bajo grado de conocimiento profesional, su capacidad de gestión ha sido muy mala, han sido timados, por desconocimiento de los productos y del mercado, tanto en los tipos como en la calidad exigida, así como en el precio real de mercado, han sido engañados miserablemente por proveedores amorales y especuladores sin escrúpulos, la compra y aprovisionamiento de los materiales más comunes e imprescindibles para el desempeño del trabajo de nuestro personal sanitario se ha convertido en una odisea.

          Las informaciones diarias dadas por los distintos responsables sobre la evolución de la pandemia y las victimas causadas ha sido lamentable, cifras confusas, descoordinación total entre los organismos dependientes o independientes, de atender y resolver la situación, cada cual ha enfocado la situación de una forma distinta y con valoraciones contradictorias según las zonas y los organismos. Para cortar la sangría de contagios han declarado el estado de alarma y nos han confinado a todos en casa a la espera de que pasaran los negros nubarrones que se cernían sobre la población en espera de dar con las mejores soluciones para atajar la enfermedad.

           El encierro está siendo efectivo y nos ha protegido del contagio pero nos ha llevado a una ausencia de la realidad, las medidas no nos aclaraban demasiado la trayectoria de la enfermedad y sus consecuencias, y para colmo de males las noticias que nos llegaban a través de los medios de comunicación ha servido para embrollar más la situación, cada cual ha hecho de su capa un sayo en beneficio no se dé qué, han contribuido de una manera irresponsable y quizás algo más, a la confusión y al enfrentamiento entre bandos, han servido para ir cargando las pilas ideológicas de todos los que estábamos encerrados o incomunicados en casa por tiempo indefinido, el reencuentro puede ser fatal.

           Nuestros políticos nos han ido dejando un espectáculo dantesco, insultándose y agrediéndose inmisericordemente para conseguir el poder al precio que sea y caiga quien caiga, han utilizado la pandemia de una forma irresponsable y casi delictiva para conseguir sus fines, agravando la situación sobremanera con su actitud desafiante, desacreditando no solo al oponente sino a todos los estamentos de la administración democrática sin distinción ninguna. Mas de 50.000 muertos es como para sentarse dejando de lado, tanto sus colores como sus ambiciones y buscar ese “consenso” tan cacareado por todos y encontrar la solución adecuada al gravísimo problema; una verdadera vergüenza dada la situación en la que se encontraba el país.

          Solo el personal sanitario, tanto de centros de atención primaria como de hospitales, han sido los protagonistas reales, con una dedicación y profesionalidad fuera de toda duda, han realizado un esfuerzo sobrehumano en toda la extensión de la palabra, sin la protección adecuada, hemos visto como improvisaban EPIS con bolsas de basura, han realizado, no solo una labor médica, también psicológica y de humanidad con los enfermos acompañándolos hasta sus últimos suspiros de vida en la soledad mas absoluta de las UCIS donde estaban instalados. Son los que verdaderamente se han ganado el respeto y el reconocimiento de toda la sociedad.

          Vaya por encima de este bochornoso espectáculo, mi reconocimiento a todo el personal sanitario, su profesionalidad en todo momento, con una exposición y riesgo total, ya que con los escasos medios de que han dispuesto no han dudado en jugarse la vida por atender a todos los que lo han necesitado, son los auténticos valedores de nuestro respeto y admiración por su entrega en momentos de emergencia nacional. Sin distinción de los colores que profesaban los enfermos a los que atendían, la cuestión era salvar vidas y facilitar el tránsito a muchos de ellos ante la soledad del aislamiento. No son Héroes, son profesionales como la copa de un pino y así hay que reconocérselo.

          No se si sabremos asumir el desastre de nuestro sistema ante cualquier eventualidad del tipo que sea, la situación es muy preocupante, los dirigentes que tenemos han dejado bien claro cuales son sus pretensiones para encallarse en el poder y la degeneración a la que han ido conduciendo el sistema con tal de conseguir sus fines.

          ¿Habremos entendido el claro mensaje que nos ha llegado? El tiempo lo dirá.

About the author

Jesús de Dios
Jesús de Dios

Fundador del Club de Debate ALETHEIA. Jubilado. Empresario Export-Import Sector Servicios. Diplomado en Direccion y Desarrollo de Empresa. ( IESE - Universadad de Navarra) Diplomado en Direccion de Marketing. (ESADE)
Fue Presidente de la ejecutiva del CDS de Majadahonda (1986 a 1991)

Add Comment

Últimas entradas